Ansiedad y depresión: ¿Las dos caras de la misma moneda?

Los especialistas en salud mental consideran a la ansiedad y la depresión como dos trastornos distintos, pero, en el mundo real, a menudo mucha gente sufre de ambos. La mayoría de los trastornos del estado de ánimo en realidad se manifiestan como una combinación de ansiedad y depresión, y las encuestas han demostrado que entre el 60% y el 70% de las personas con depresión también sufren de ansiedad. En una cara de la moneda, la mitad de quienes padecen ansiedad crónica también tienen síntomas clínicamente significativos de depresión. Cuando las dos afecciones coexisten, se lo denomina comorbilidad y padecerlo tiene algunas repercusiones serias para la salud, lo cual hace que el trastorno sea más crónico y aumente sustancialmente el riesgo de suicidio.
¿Cómo sé si padezco un trastorno de ansiedad?
Es importante entender que hay un grado normal de ansiedad que es característico de la mayoría de las personas y que la ansiedad en pequeñas dosis en realidad contribuye al aprendizaje y el desempeño general. Sin embargo, la ansiedad excesiva nos perjudica ya que reduce nuestra atención y desempeño, y puede verse agravada por la combinación única de emociones, como el enojo, la vergüenza, la culpa o la tristeza, los cuales conforman la ansiedad de cada persona.
La ansiedad y las sensaciones de estrés son una respuesta a la presión y, cuanto más persistente es la presión, peor es la ansiedad. El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es posiblemente el trastorno de ansiedad más común, que afecta a entre el 5% y el 6% de la población, está caracterizado por preocupación crónica por todos los tipos de problemas y circunstancias de la vida y difiere de la preocupación normal en la intensidad, la frecuencia e la incontrolabilidad de los pensamientos de preocupación.
¿Estoy deprimido?
La depresión puede afectar a cualquiera, pero, como se puede ver con los trastornos de ansiedad, aparentemente hay ciertos "factores de riesgo" que hacen que el problema sea más factible, tales como el maltrato en la niñez, un trauma severo, tener un abuelo o padre con el mismo problema o perder un padre a temprana edad.
Al igual que el término "ansiedad", "depresión" se usa para hacer referencia a una variedad muy amplia de problemas, desde períodos breves de un estado de ánimo deprimido a la incapacidad de funcionar de por vida. La mayoría de los casos de estado de ánimo deprimido no requieren intervención médica; sin embargo, entre 5% y 10% de la población sufre de depresión a un nivel tal que necesita atención y es probable que un 20% experimente algún tipo de episodio depresivo durante su vida.
Curiosamente, quizás las genéticas de ambos trastornos sean dos caras de la misma moneda ya que la naturaleza psicológica y biológica de cada vulnerabilidad es la misma. Sin embargo, algunas personas con esa vulnerabilidad reaccionan a los factores estresantes de la vida con ansiedad y algunos, además, van más allá deprimiéndose, apagándose. En la raíz de este doble trastorno se encuentra un mecanismo cerebral compartido que fracasó, tal como la reactividad excesiva del sistema de respuesta al estrés, que hace funcionar los centro emocionales del cerebro a toda marcha.
Un tratamiento potencial que se ha utilizado para tratar ambas afecciones es Zoloft, o sertralina, que es tan efectivo para la depresión como los viejos antidepresivos tricíclicos pero posee menos efectos secundarios. Si bien la sertralina tiene efectos secundarios y contraindicaciones en común con otros inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina, no causa aumento de peso y sus efectos cognitivos son leves. Además, la sertralina ha tratado de manera segura y efectiva a millones de personas con depresión y ciertas condiciones de ansiedad durante más de 15 años, lo cual la convierte en un producto en el que usted puede confiar.

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